Es probable que desde el propio trabajo te hayan suministrado un equipo informático para poder trabajar con comodidad y eficacia desde casa.
En el caso de que tengas que realizar videoconferencias con frecuencia, recuerda contar con auriculares y micrófonos que te faciliten una adecuada comunicación.
Detalles como impresora, escáner y un regulador de la altura del monitor pueden ser incluso muy convenientes. No obstante, es cierto que una mayor o menor dependencia tecnológica dependerá del tipo de trabajo que desempeñes.
La jornada puede ser larga y la comodidad, sobre todo cuando pasamos muchas horas sentados, resulta crucial. Por este motivo, te aconsejamos que te quites los prejuicios y pruebes con una silla de gamer que permite apoyar la cabeza y recoger los riñones… Además, otro punto a su favor es que no suelen ser muy caras.
En cualquier caso, también funcionará a las mil maravillas una silla ergonómica cuya altura sea regulable, que se adapte a la espalda y lo suficientemente ancha para proteger la zona lumbar. También puede ser interesante que cuente con un reposabrazos.
En la medida de lo posible, conviene alejar este espacio de trabajo de zonas transitadas o con cercanía a televisores. Por lo tanto, baraja cualquier sitio que permita conseguir algo de paz. Unas excelentes opciones, en caso de no contar con una habitación consagrada a este espacio, nos la ofrece el dormitorio o la propia cocina.
Conviene disponer de una buena luz natural pues es la más apropiada para nuestros ojos y evitar, de esta manera, el sobreesfuerzo ocular. Por lo tanto, procura localizar tu zona de trabajo delante de una ventana o al lado de esta. No olvides colocar una buena lámpara o flexo para iluminar este espacio una vez que oscurezca.
Las mejores bombillas son aquellas que proporcionan una luz blanca, así que ten en cuenta este detalle.
Este escritorio debe permanecer correctamente ordenado pues, de lo contrario, será difícil encontrar una buena concentración. Para ello puedes servirte de archivadores, organizadores, tableros o esos modernos moodboards en los que podrás colgar papeles y esquemas cruciales para tu trabajo o, simplemente, imágenes evocadoras.
Está más que demostrado que el color verde de las plantas nos relajan y nos proporcionan serenidad. Es lo que se denomina el efecto biofilia, además resulta que unas bonitas plantas decoran de maravilla cualquier estancia. Te animamos a que recurras a un poto con sus peculiares ramas colgantes, un cactus o una zamioculca… La que se te antoje.
Dicho todo esto, parece claro que ubicar un workspace en casa es sencillo y, sobre todo, divertido pues nos permite crear un entorno apacible a nuestro más completo gusto. En este artículo de Elle podrás encontrar muchas más ideas para hacerlo realidad.
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